Los niños y el teatro

15 mayo, 2020
Los niños y el teatro

El 27 de marzo se celebró el Día Mundial del Teatro, y con esta celebración como excusa, vamos a hablar de los beneficios que puede tener para nuestros hijos acercarse a las artes escénicas, porque ya sea como espectadores o actores el teatro infantil potencia muchas cualidades en los niños.

De ahí que muchos padres lo tengan en cuenta a la hora de elegir las actividades extraescolares de sus hijos, porque además de buscarles algo que les divierta, haciendo teatro pueden desarrollar muchas habilidades por todo lo que integra.

Aprender jugando

Entre los 18 meses y los dos años de edad aparece en los niños el juego simbólico. Este tipo de juego les permite representar situaciones reales o ficticias y experimentar cómo se siente en ellas, como él mismo o como otro personaje, ayudándole a comprender de esa forma el entorno donde vive. Desde este momento, según Disfrazarteshop, es importante que tengan a mano un baúl lleno de disfraces, accesorios, pañuelos…que les ayuden a desarrollar todos los personales que se les ocurran.

A medida que el lenguaje se va desarrollando y el niño crece, se da paso a un juego más complejo donde la relación del niño con sus iguales tomará cada vez más importancia, ayudándolo también en su desarrollo social. A partir de los 4 años, más o menos, ya que dependerá de la madurez y el desarrollo personal de cada niño, entienden que una persona puede representar varios papeles y que cada uno requiere una actitud diferente. Y no es hasta la edad de 7 años aproximadamente cuando “las reglas” tomarán importancia en el juego, lo que le permitirá una mayor adaptación social, lo que le ayuda a comprender la importancia de respetar las normas en la sociedad adulta.

De ahí que se recomienda esperar hasta los 5 años para que los niños puedan entender, memorizar y algunos leer, en sus clases de teatro.

Beneficios como actores

Los primeros que relacionamos con esta actividad es que, con su práctica, es capaz de estimular la creatividad y la imaginación, muy importante hoy en día ya que se relacionan con infinidad de juguetes que a penas dejan margen para ello. Al permitirles jugar de esa forma, también desarrollan la fantasía.

Les ayuda a relacionarse con otros niños, con los que tiene un objetivo común. En este tipo de actividad se pone de manifiesto la necesidad del trabajo en equipo, donde el trabajo de todos y la ayuda que puedan prestarse entre ellos, mejora el resultado final.

Desarrolla su capacidad de expresión, tanto verbal como corporal. Con la práctica del teatro el niño puede desarrollar la manera de comunicarse ya que, sin darse cuenta, está trabajando la dicción, la fluidez, la claridad, el vocabulario…A nivel corporal le ayuda a tomar conciencia de su propio cuerpo y de la expresión de sentimientos y sensaciones a través de este.

Con su participación, al tener que ponerse en el lugar diferentes personajes, los niños aprenden a conectarse con sus emociones y a reflexionar sobre ellas, llegando a comprender diferentes maneras de ver el mundo en el que viven. Esto les permite a los niños a sentirse más seguros, ayudándoles a desinhibirse y a ganar confianza en sí mismos.

En las clases de teatro los niños juegan a crear, inventar y a colaborar con el grupo de teatro. Las clases de teatro infantil son terapéuticas y socializadoras. Se realizan ejercicios psicomotores, y el contacto físico entre los compañeros es la base de la educación dramática. No se trata de crear actores o estrellas del espectáculo, sino de fomentar su creatividad y aprender a relacionarse y desinhibirse.

Beneficios como espectadores

También es muy importante que acostumbremos a nuestros hijos a ir al teatro desde muy pequeños, para que aprendan a disfrutar de su creatividad, de la magia de sus historias y de la experiencia artística global que representa.

Hoy en día podemos encontrar en cartel obras especialmente diseñadas para niños desde los 3-4 años que tienen muy buena acogida.

Podemos probar con cuentos clásicos, musicales o espectáculos de danza. Las experiencias del sentido, de la atención, visión, y auditivas, aportan una riqueza artística y cultural a los niños. Al principio, tendrán dificultad para entender el hilo de la obra, y por ello es recomendable que antes de llegar al teatro, les expliquemos cómo funciona un teatro, qué obra van a ver, los actores y las diferencias con un programa de televisión o una película. Lo importante es que la obra se adapte a su edad, para así lograr captar su interés.