El arte del perfume

14 abril, 2016
El arte del perfume

Actualmente el perfume es un complemento más de belleza, existe todo un discurso creativo en torno a él, es sello de una actitud, de una identidad y cada vez son más los que ansían hacerse con perfumes originales. En definitiva el perfume se está convirtiendo en un objeto artístico.

Si bien Candler Burr no ha llegado por el momento a firmar un manifiesto, este periodista y curador americano, al estilo de Ricciotto Canudo, es uno de los nombres que más ha hecho por aproximar al perfume como expresión artística.

Al frente del Departamento de Arte Olfativo de Nueva York, la exposición que en 2012 presentó en torno al arte del perfume en el museo de Arte y diseño de la gran manzana, exposición de gran éxito que años después pudimos disfrutar en nuestro país de mano de El círculo de bellas artes, parecía consagrar una actitud tanto por parte del público como de los maestros fabricantes en torno al concepto que hoy en día se tiene de la perfumería. Son muchas ya las voces que cada vez más incluyen el arte de la perfumería entre las artes. Si el cine llego a ser considerada la séptima, quizá el octavo lugar este destinado para un saber que pocos logran conocer con éxito.

De Colonia a Perfume

Desde que Maria Farina diseñara la primera marca de perfume registrada de la historia, Agua de Colonia, en el siglo XVIII mucho ha evolucionado este sector de la industria para unos expresión artesana y artística para otros. Ya en su momento el creador hablaba de su retoño en palabras tan sugerentes y creativas como estas: “He descubierto un perfume que me hace recordar a un amanecer italiano, a narcisos de montaña, a azahares de naranjo justo después de la lluvia. Él me refresca y refuerza mis sentidos y mi fantasía”

Es decir que el perfume va más allá de una combinación de materias olorosas con las que obtener un resultado que conlleve a un nuevo olor no presente en la naturaleza y que pueda servir de complemento de belleza para los hombres. Si no que el creador lleva a su obra una idea, todo un mundo abstracto que pretenden cobrar vida y sentido a través del olor.

Este arte efímero se basa en dos componentes a los que más tarde se van añadiendo otros secundarios que aportarán matices con los que ir orientando la creación hasta el resultado final

Así se establecen las familias olfativas base de todos los perfumes : Hespérides: conocidas como cítricos, donde se incluyen la flor de naranjo; Florales, una de las más amplias; Fougères: (helechos), Chipres, que incluye musgo, madera, almizcle… Amaderados, Ambarados y Cueros.

Con estas bases se han creado algunas de los nombres más clásicos dentro del mundo de la alta perfumería, consagrando a sus casas y estableciendo tendencias y estilos. Así Chanel n5, ejemplo del Modernismo, Angel de Thierry Mugler como muestra del surrealismo, J’adore de Dior para el figurativo contemporáneo o Aura de Loewe representante del retro del siglo XX.

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