Danza y gafas, una relación que siempre acaba mal

11 marzo, 2019
Danza y gafas, una relación que siempre acaba mal

Da igual si eres bailaora o bailaor de flamenco, si haces danza clásica, hip-hop, break dance o danza africana, sea cual sea tu especialidad encima de un escenario, las gafas te van a molestar. Tanto si estás entrenando o ensayando como si vas a actuar ante un auditorio de espectadores, la realidad es que las gafas nos sobran y esto es algo que a muchos de nosotros nos supone un gran problema.

Probablemente, la primera vez que me di cuenta de mi problema, tenía como unos 6 años, cuando empecé a bailar flamenco. Hasta esa edad, mis gafas habían sido un apéndice de mi cuerpo y jamás me habían molestado pero eso de taconear con energía moviendo la cabeza de un lado a otro con las gafas puestas puede llegar a ser peligroso.

Creo que en aquella época, y hasta los 13 años, rompí unas 5 gafas, algunas de las cuales habían costado una fortuna y había llegado a llevar enganchadas al pelo mediante horquillas. He de reconocer que el mayor problema lo tenía en flamenco, pues en ballet me solía dar tiempo a recuperarlas del suelo antes de que un taconazo acabase con ellas. Al principio, podía subsanar el problema quitándome las gafas sin más, pero conforme mis dioptrías aumentaron el problema también fue mayor.

Salir al escenario con una coreografía aprendida y sin gafas, en un escenario conocido, no resultaba complicado, pero los ensayos y actuar en teatros en los que no había estado nunca complicaba la situación muchísimo. Debido a ello, y con una vigilancia absoluta por parte de un oftalmólogo que sabía de mi problema, convencí a mi madre con 13 años para que me permitiera llevar lentillas (lentes de contacto).

Lentes de contacto, edad mínima

Un estudio de la Universidad Europea de Madrid reveló hace poco que los niños menores de 16 años que utilizan gafas no practican deporte por miedo a romperlas, y hasta el 86% de los que lo practican deben quitárselas para realizar la actividad y el problema es que actualmente no hay un consenso claro sobre cuál es la edad mínima recomendada para llevar lentes de contacto.  No obstante, la mayor parte de las dudas no proviene del uso o no uso de lentillas en base a la salud ocular del niño o la niña, si no por otras causas como la pérdida de las lentillas, el mal uso de las mismas o la falta de cuidado del pequeño.

Y es que, la realidad, es que la mayoría de los niños de entre 6 y 8 años son buenos candidatos para levar lentillas y, casi todos los que optan por ellas, adquieren los hábitos higiénicos y las destrezas manuales que necesitan.

Cirugía Láser

Otra opción, que cada vez está más extendida, es la cirugía láser, el problema es que la edad mínima para poder someterse a este tipo de intervención es muy superior a la de las lentillas, pues hablamos de un mínimo de 18 años.

Según la clínica referente COC, lo ideal es operar la visión sólo cuando el joven haya dejado de crecer pues, con dicho crecimiento, nuestro globo ocular puede modificarse, es decir, que el desarrollo total del ojo aún no se ha producido y, por ende, si hacemos una operación así antes de hora es posible que el ojo siga modificándose tras la operación junto con nuestro desarrollo. En otras palabras, que si operamos demasiado pronto, es probable que en unos meses, o años, volvamos a tener problemas de visión.

También es importante tener en cuenta que si una persona se opera de miopía, por ejemplo, y tras la operación acaba con una visión casi perfecta, esto no impedirá que con los años pueda sufrir otro tipo de problemas de visión como astigmatismo o incluso ganar más dioptrías de miopía. Lo que hace la operación es eliminar, o reducir, el número de dioptrías que tiene el paciente en el momento de la operación, pero si dicho paciente va a seguir ganando dioptrías a lo largo de su vida, la operación no impedirá que así sea, aunque la mejoría será notable ya que habrá eliminado el número de dioptrías que tenía en el momento en el que se sometió a la intervención y no se acumularán a las nuevas que adquiera.

Personalmente, y sin que sirva de ejemplo a seguir, yo opté primero por las lentes de contacto y posteriormente pro la cirugía láser. A día de hoy, unos 10 años después, solo uso gafas para ir al cine, ver películas con subtítulos o trabajas muchas horas delante del ordenador por culpa de unas pequeñas dioptrías de astigmatismo, nada demasiado grave. ¿Y tú, qué harías?