‘El lago de los cisnes’, un clásico que todos los niños deberían ver

23 enero, 2017
‘El lago de los cisnes’, un clásico que todos los niños deberían ver

La cultura que nuestros hijos reciben es también la que nosotros les damos. No se queda únicamente en la escuela, sino que debemos fomentar su curiosidad y sus aficiones dándoles ejemplo. De hecho se suele decir que aquellos niños que leen son los que ven ese hábito en sus padres. A mí me encanta el ballet, así que decidí probar a ver si les gustaba a ellos también. Es por esto que el viernes llevé primero a los pequeños de compras, para equiparlos contra el frío en un establecimiento que hay al lado de mi casa del Grupo Reprepol, que es famoso por la calidad de sus prendas, y después nos fuimos hacia el centro de Madrid para completar el día viendo ‘El lago de los cisnes’, un clásico que nadie debería perderse y que puede conseguir enganchar a cualquiera al ballet.

La historia de ‘El lago de los cisnes’ es la historia del Príncipe Sigfrido, quien celebra su veintiún cumpleaños, y durante los festejos recibe la noticia de que en el próximo baile deberá elegir esposa. En un bosque cercano a la orilla de un misterioso lago, queda prendado por la belleza de la Princesa Odette, quien es víctima de un hechizo al que la somete un poderoso y malvado mago: de día, cisne, de noche, humana. La maldición solo se romperá con la llegada del amor verdadero. Sigfrido también será blanco de los engaños del hechicero que conseguirá que se prometa a su hija Odile, de gran parecido con la princesa cisne. Conocedor del engaño, el príncipe acudirá una vez más al lago para librar una batalla por el amor de Odette. Cisne Blanco y Cisne Negro son dos polos opuestos: uno es dulzura, fragilidad. El otro, poder y provocación.

La obra se divide en dos actos. En el primero, en el jardín del castillo, el Príncipe Sigfrido celebra su cumpleaños. Su madre le recuerda que en el próximo baile él tendrá que escoger a su futura esposa. En un bosque misterioso, al borde de un lago, a la pálida luz de la Luna se hayan las jóvenes-cisnes, víctimas del sortilegio del brujo Rothbart. Hasta allí llega Sigfrido. La princesa Odette, también convertida en cisne, le explica que el sortilegio no podrá romperlo más que aquel que le jure amor eterno. Sigfrido jura a Odette amor eterno y le invita al baile que se celebrará en su palacio al día siguiente. Despunta el alba y Odette, de nuevo convertida en cisne, debe seguir su destino.

En el acto II se celebra el gran baile anunciado. Entre los invitados de diferentes países están las novias, de las cuales Sigfrido podría elegir a su futura esposa. Repentinamente, llega un caballero desconocido en compañía de la Princesa Cisne: en realidad son el brujo Rothbart y su hija Odile. Sigfrido cae en la trampa y, sin dudar, la escoge por esposa. El brujo triunfa. El juramento ya no puede salvar a Odette y sus amigas. Al aparecer la figura dolorida de Odette, la verdadera, Sigfrido descubre el engaño y, desesperado, se dirige hacia el lago. De nuevo el bosque, el lago y la noche. Los cisnes se entregan a una danza melancólica mientras esperan a Odette, que aparece llorando y les cuenta la traición de Sigfrido. Llega Sigfrido y suplica el perdón de Odette. Ante la fuerza del amor, la magia de Rothbart desaparece y Odette y Sigfrido, con alegría, reciben los primeros rayos del sol.

Quién hace la representación en Madrid

Esta famosa y reconocida obra la trae a Madrid, al Teatro de la Luz de Gran Vía, el Ballet Clásico de St. Petersburgo, que es la compañía fundada por el solista principal de Mariinskiy Ballet, Andrey Batalov (director artístico y coreógrafo) y por Andrey Scharaev (director general). Su repertorio incluye versiones clásicas de otros ballets, como ‘Giselle’, ‘Don Quijote’, ‘El Cascanueces’, ‘Chopiniana’, y también las coreografías contemporáneas creadas por Alexey Miroshnichenko, Emil Faski y otros.

En el elenco destacan laureados en múltiples concursos internacionales: Andrey  Batalov,  Maria  Poliudova,  Radamaría Duminika, Vladimir Statnyi, Nadezhda Schepachiova, Nikolay Nazarkhevich, Konstantín Kuznetsov y otras estrellas de ballet ruso.