Cuida tus pies, usa calzado adecuado

17 abril, 2018
Cuida tus pies, usa calzado adecuado

No termino de entender el motivo por el cual nos empeñamos en destrozarnos los pies gratuitamente, y no lo digo por esas bailarinas que con esfuerzo y lágrimas practican día a día hasta que sus pies sangran, no, lo digo por todas esas chicas que se ponen un calzado inadecuado para caminar, correr o jugar con sus hijos en el parque y luego acaban con dolores, problemas de espalda y otras patologías derivadas. ¿Es que no saben el daño que pueden causarse?

Sé que muchas chicas llevan tacones para sentirse más guapas, atractivas o elegantes, pero ¿realmente merece la pena? ¿no podemos llevar un calzado cómodo y elegante a la vez? Además, no se trata sólo del típico taconazo, hay suelas rígidas totalmente planas que además no tienen ningún tipo de amortiguación, que pueden fastidiar los pies tanto o más que un tacón de aguja, así que no confundamos, porque este artículo no va contra los tacones, va contra cualquier calzado que pueda ser perjudicial para nuestra salud.

A mis alumnas de baile, siempre aconsejo lo mismo: calzado de calidad, cómodo y ergonómico. Pues si ya me parece una barbaridad que cualquiera pretenda llevar un mal calzado para su vida diaria, que lo hagan chicas que quieren dedicar su profesión al baile me parece aberrante ya que, al fin y al cabo, se están destrozando su más valiosa herramienta: sus pies.

Hay tiendas de barrio que traen calzado asiático que deja mucho que desear, pero el precio nos suele llamar la atención y por eso lo compramos. Ahora bien, también hay tiendas de barrio que traen un calzado carísimo de grandes firmas de moda que es igual de malo que el primero y nos creemos que es buenísimo sólo porque lleva un sello estampado el alguna parte. Pues no, tan malo es uno como el otro. Yo recomiendo comprar calzado en tiendas especializadas, me da igual la marca o si van a la moda o no, de lo que hablo es de comprar calzado de calidad en zapaterías como Calzados Luz, que sólo comercializa calzado de calidad.

Veamos, pues, qué consecuencias puede traernos llevar un mal calzado.

Tacones

El uso de tacones altos provoca que tu pie adopte una forma incómoda que hace dejar todo el peso en la parte delantera del pie, es decir, que desplaza el centro de gravedad hacia delante. Esto hace que nuestra espalda cambie de posición y haya una presión excesiva sobre los nervios de la misma. Además, los tacones provocan una deformidad en la bóveda plantar, un acostamiento en los gemelos y una sobrecarga de los huesos de los dedos. Todo eso hace que nuestro pie pierda estabilidad (además de malformaciones a la larga), y es muy posible que su uso acabe dañándonos el talón de Aquiles permanentemente.

Zapatos con punteras finas

¿Habéis visto alguna vez esos zapatos que se pusieron de moda hace algunos años cuya punta, en lugar de ser redondeada o cuadrada, es totalmente afilada? Este tipo de calzado provoca que nuestros dedos se apiñen unos contra otros, incluso que los montemos para poder caminar, y eso produce deformaciones en todos los dedos con graves consecuencias para el dedo gordo que se luxa hacia fuera.

Los dedos medianos sufren deformación también, aunque menos acuciada, y el dedo pequeño sufre una deformación inversa. Si estos problemas se convierten en permanentes podemos acabar sufriendo fuertes dolores en las extremidades y la espalda.

Qué problemas podemos tener

El uso continuado de calzado inadecuado puede causar dolores y lesiones en los pies que pueden llegar a ser permanentes, así como en la espalda. Algunos de esos problemas en los pies son:

  • Dedos en garra
  • Juanetes, hallux valgus, en los dedos gordos y en los pequeños, conocidos como juanetes de sastre.
  • Callos y ojos de pollo producidos por el roce. Inflamación, por roce y acortamiento, del tendón de Aquiles.
  • Dolores en los hémelos y en las rodillas.
  • La sangre no circula correctamente y se producen hinchazón en pies y tobillos y edemas.
  • Dolores en la planta del pie.
  • Uñas encarnadas. El uso de zapatos demasiado estrechos, con punta demasiado fina, pueden influir en la aparición de este molesto y doloroso problema.

El calzado debe proteger los pies del impacto de algunos tipos de pavimentos, de las inclemencias del tiempo y ayudarnos a caminar adecuadamente. Cuando el calzado no cumple esa función, que es la principal, y empieza a ser más importante el estilo, la moda o la estética, es muy posible que debamos atenernos a las consecuencias que, desgraciadamente, casi nunca son buenas.