A principios del siglo XX, las compañías de ballet más
importantes fueron invitadas a actuar en el escenario
del théâtre de Neuve, como Isadora Duncan y Nijinsky con
los Ballets Rusos.
En su reapertura, en 1962, el Grand Théâtre tuvo por fin
su propia compañía de ballet. Su dirección fue confiada
sucesivamente a Janine Charrat, Serge Golovin, Patricia
Neary, Peter van Dyck, Oscar Araiz, Gradimir Pankov,
François Passard y Mancini Giorgio. Desde sus inicios
esta compañía se volcó en la exploración de la
diversidad estilística de la danza en el siglo XX, lo
que la llevó a trabajar con artistas de la talla de
George Balanchine (quien desempeñó el puesto de Asesor
Artístico en el seno de la Compañía de 1970 a 1978),
Mikhail Baryshnikov, Rudolf Nureyev, Jiri Kylián, Ohad
Naharin, William Forsythe y Lucinda Childs.
Hoy día dirigido por Philippe Cohen, el Ballet du Grand
Théâtre cuenta con 22 bailarines de diferentes
nacionalidades. De formación clásica, todos ellos son
capaces de interpretar coreografías neoclásicas y
contemporáneas.
Cada temporada ofrecen, por lo general, dos nuevas
creaciones, reestrenan obras de su repertorio, realizan
giras, llevan a cabo presentaciones escolares y talleres
coreográficos.
ROMEO
Y JULIETA
Coreografía
Joëlle Bouvier
Música
Sergueï Prokofiev
Vestuario
Philippe Combeau y Joëlle Bouvier
Escenografía
Rémi Nicolas, Jacqueline Bosson
Romeo y Julieta, historia de amor asfixiada por el
odio. Amor destruido por la violencia ciega de dos
clanes enemigos, rivales despiadados sin más razón
que la sangrienta lucha por pertenecer a dos
familias distintas. ¿Cuántas guerras, hoy día en el
mundo, repiten esta tragedia de Shakespeare?
Es por lo que he escogido no situar mi historia en una
época concreta. Con la escenografía y el vestuario
permaneceremos intemporales, ya que esta historia ha
ocurrido, y ocurrirá de nuevo y en todas partes. Tampoco
he querido seguir el argumento de la obra de Shakespeare
en todos sus detalles, pero concentrar la historia de
los amantes de Verona en el esbozo esencial y en sus
situaciones fundamentales – cinco personajes distintos
bastan para ponerla en escena, mientras que el conjunto
de la compañía da su dimensión colectiva a esta trágica
historia de familia.
Nuestra creación nace desde ese momento de varios
encuentros. Primero, encuentro con la música tan intensa
y bella de Prokofiev. Encuentro también con los
bailarines del Ballet de Genève. Juntos, hemos deslizado
nuestros cuerpos en la dulzura y el furor de esta
música, nos hemos dejado inspirar por su ritmo, su sabor
y su poesía para escribir los gestos, los portés, los
impulsos, los quiebros que van a decir, a contar la
aventura apasionada de los dos amantes.